Ante todo, no hagas daño

El amor, les recordé a mis discípulos, puede ser muy egoísta.

Y mientras recorría el pasillo del hospital en penumbra volví a maravillarme por la forma en que nos aferramos a la vida y me dije que habría mucho menos sufrimento si no lo hiciéramos.
La vida sin esperanza es tremendamente difícil, pero con cuánta facilidad consigue la esperanza, en definitiva, volvernos necios a todos.

-Tiene buena pinta.
-Por el momento- contesté.
– Las cosas sólo salen mal cuando no te lo esperas- añadió como comentario final, antes de regresar a su propio quirófano.

El recuerdo de su imagen (…) dejaría de ser una dolorosa herida para convertirse en una triste cicatriz.

Ante todo, no hagas daño – Henry Marsh

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