Por ellos.

Tienen entre cuatro y diez años y están de acogida en un centro para menores, aunque yo estoy con los de cuatros a seis años. Desde última vez que les había visto había pasado ya casi tres meses y piensas que no te van a recordar; pero aún así, cuando te vuelven a ver se les ilumina el rostro, o incluso en las caras nuevas ves una sonrisa. Enseguida te preguntan cómo te llamas y al de dos minutos, estás corriendo detrás de ellos, subiéndoles a los columpios o tratándo que no se encaramen a sitios en que casi no les llega ni el pie… No hace falta mucho para cogerles cariño.
“Me tengo que machar ya, ¿me dais un beso?” -“¿A dónde vas?” -“Pues a comer a casa, como vosotros… Ya vendré otro día y volvemos a los columpios, ¿vale?”.
Y así, sin esperártelo, se te tiran al cuello y te dan un beso. Como el de la foto…

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3 respuestas a Por ellos.

  1. Closto dijo:

    Dios los bendiga. La dulzura de su mirar, la ternura de su piel, la sinceridad de sus palabras, la seriedad de su jovialidad, la gracia de su juventud… Son como niños.

  2. Anita dijo:

    Sí, es sorprendente la naturalidad con que se comportan aunque no te conozcan de nada. No sé si el hecho de estar en un centro de acogida influye o no en esto, pero además son muy cariñosos.
    Un saludo Andrei!!

  3. Closto dijo:

    No en vano se decía que los niños eran los mejores filósofos. ¡Es que, coño, joder XD, además no tienen prejuicios! -_- Qué envidia.

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