01.10.08
La Biblia de Lizárraga
Caja Navarra ha hecho una reedición de la Biblia de Lizarraga en euskera. La edición facsímil, editada según el original, se venderá por 25 o 30 euros. Se considera la segunda publicación impresa en euskera, la primera se hizo en 1571, encargada por la reina protestante de Navarra Jauna de Albret.

La entidad navarra cuenta con uno de los escasos ejemplares localizados de esta obra y la edición facsímil cuenta con tres estudios realizados por los investigadores. Se trata de Xabier Kintana (Gure Testamentu Berrearen aurretiko zaharrak), miembro de Euskaltzaindia y profesor de la Universidad del País Vasco; Txomin Peillen Karrikaburu (La réforme: un humanisme), miembro de Euskaltzaindia y profesor emérito de la Universidad de Pau; y Henrike Knörr, miembro de Euskaltzaindia y profesor de la Universidad del País Vasco.
En cuanto a la reproducción de la obra, de 1.140 páginas, se ha realizado con una variedad de papel satinado de 50 gramos fabricado en Finlandia y para la encuadernación se ha utilizado piel de cabra envejecida. El resultado es una obra de un gran parecido a la original, ya que se ha respetado con la mayor exactitud posible el tamaño del libro, la encuadernación por plegado manual y los efectos de manchas, humedades y transparencias.
JUAN DE LIZARRAGA
Joannes de Lizarraga (1506-1601) es el primer traductor del Nuevo Testamento al euskera. Sabemos que vivió hasta la edad de 96 años. Fue ordenado sacerdote, pero en 1559 se convierte al evangelio (es decir, profesó la fe evangélica abrazando la Reforma), lo cual le acarrea persecución y encarcelamiento y, como muchos otros protestantes, encuentra asilo al amparo de Juana III de Albret, reina de Navarra. En 1563 estaba en Laburdi y sería invitado al Sínodo Reformado de Pau de ese año y ordenado pastor en Pau en Abril de 1567.
Hemos de destacar que entre los escritos de Jacques de Bela, aparecen datos históricos de Lizarraga y otros reformadores protestantes, diciendo de Lizarraga que había sido sacerdote católico, sabio y piadoso y que algunos otros protestantes, entre ellos sus colaboradores, fueron sacerdotes antes de abrazar la Reforma.
La Reina Juana de Albret le llamaría para la traducción del Nuevo Testamento y para otras traducciones de las obras de Calvino. Se sabe que conocía el euskera, el francés, el castellano, el griego y el latín, y es precisamente en esta cualidad de lingüista es en la que su nombre va a sobresalir y la lengua vasca va a tener una deuda impagable de gratitud hacia él. Es por ellos que tradujo el Nuevo Testamento directamente del griego, acompañándose de la versión latina de Erasmo de Rotterdam, la misma que empleó Lutero para su traducción al alemán.
Dado el alto concepto que Lizarraga tenía del Nuevo Testamento como Palabra de Dios, su traducción es muy fiel al original, rayando a veces en excesivo literalismo, pero esto es propio de las traducciones del siglo XVI hechas por protestantes, leales al lema: Sola Scriptura. En la portada de la edición del Nuevo Testamento aparece el escudo de armas de la reina de Navarra.El Nuevo Testamento fue impreso en La Rochelle en 1571. Además de dicha traducción, Lizarraga, bajo el patrocinio de la reina Juana, también trabajó en verter varias obras de Juan Calvino al euskera.
De las dificultades inherentes a la traducción, debidas a la diversidad del euskera, da testimonio él mismo: “Todo el mundo sabe qué diferencia y qué diversidad hay en el País Vasco en la manera de hablar, casi hasta de casa en casa.” Por eso se considera la obra de Lizarraga el primer precedente para sentar las bases de una gramática unificada del euskera.
Es interesante saber, para descartar el mito de la insignificancia de la Reforma en España, que no fue la Reina de Navarra la que pagó todos los gastos de la traducción, sino que, según figuran en las Actas de los Sínodos, fueron las iglesias protestantes, con el Consejo eclesiástico, las que nutrieron con sus aportaciones los gastos de traducción, revisión y publicación de todas las obras traducidas por Juan de Leizarraga.
En el Nuevo Testamento además de los veintisiete libros que lo componen, se le añadía seguidamente la “Confesión de fe de las Iglesias Reformadas” de Calvino. También venia la Liturgia en la que se explicaban las definiciones y descripciones de lo que debe saber el cristiano y un Calendario lunar para saber cuando era Pascua y tener conocimiento de las fiestas y domingos. Así mismo se incluía el Catecismo de la Doctrina de la Reforma ginebrina compuesto en 1542, con estudios para todos los domingos del año. Registra Lizarraga su Testamentu Berria en el lunes 24 de septiembre de 1571, siendo consciente de la importancia histórica de su publicación.
Murió a los 96 años.
Un común denominador que la Reforma produjo allá donde entró es la traducción de la Biblia a las lenguas vernáculas. La historia de la Reforma en el reino de Navarra tiene antiguas raíces, porque esta región, que correspondería a lo que hoy es el País Vasco francés, fue fuertemente influida por las sacudidas espirituales provenientes de Alemania y Ginebra y se convirtió en refugio y vivero de la Reforma; la misma reina era simpatizante activa e incluso escribió una obra que, según el sentir de los inquisidores, rezumaba protestantismo por todos sus poros. La hija y sucesora al trono de Margarita, Juana de Albret, siguió en los pasos de su madre y bajo sus auspicios se llevó a cabo la traducción del Nuevo Testamento a la Linguæ Navarrorum, es decir, al euskera. Juana de Albret, casada con Antonio de Borbón, calvinista, fue la madre del que sería el primer rey de la dinastía borbónica.
Facsímil de las dos primeras páginas del evangelio de S. Juan en la traducción de Lizarraga —>
En “La historia del protestantismo en el país vasco” de Juan María de Olaizola supone un importante avance en el conocimiento de la historia de la Reforma en España. El capítulo VI dedicado a Lizarraga y su traducción del Nuevo Testamento, expresa el sentimiento vasco a través de la lengua y según Guadalupe Rubio “representa con la de Dechepare una reclamación por escrito de lo vasco a los vascos y para los vascos, además de ser, en efecto, la primera tentativa de fijar el vascuence.”
Supone un valor cultural en el que se reconoce a la lengua vasca dentro del País Vasco con la función de ser el elemento definitorio y agrupador de las políticas nacionalistas; y el “empeño de buscar una lengua común por encima de las divergencias dialectales” y además culta que evidencia que la traducción tenía el apoyo de “cierta tradición del cultivo de la lengua”. Según la aportación de Jean de Jaurgain, también colaboraron con Lizarraga, otros cuatro clérigos vascos reformados.
Información sacada de:
http://www.proel.org/traductores/lizarrag.html
http://www.protestantedigital.com/new/leernoticiaEsp.php?7186
http://www.protestantedigital.com/new/orbayu.php?1408