02.13.07
Las ventajas de ser estúpido
Hace tiempo leí un artículo de Francisco Mora en “El Cultural” (del 1 al 7 de febrero) que me llamó la atención.
Al parecer, la estupidez puede convertirse en un determinante evolutivo si las condiciones meterológicas cambian y el CO2 llega a predominar sobre el oxígeno.
La superioridad de una especie debe encuadrarse dentro de un medio ambiente determinado. En este sentido, cuestiona la idea de línea evolutiva que ha dado lugar a un cerebro grande y complejo como el del hombre, que a llevado a ser considerado como ser superior en comparación con especies de cerebro más pequeño, “presumiblemente estúpido”.
Pero el cerebro es el órgano limitante en el consumo de oxígeno. A menor tamaño cerebral, menor consumo de oxígeno, lo cual confiere a la especie importantes ventajas biológicas (mayor tiempo y capacidad para encontrar alimentos y mayor habilidad para escapar de los depredadores). Lógicamente, estos animales con cerebros pequeños son muy torpes para el desarrollo de ciertas habilidades que requieren de un cerebro grande y complejo. “Es como si esta línea evolutiva hubiese sacrificado la inteligencia a cambio de una mayor capacidad de supervivencia, o si se quiere, a costa de una relativa estupidez“.
“La relativa estupidez ha podido ser un determinante evolutivo más poderoso para una serie de especies, y bajo ciertas condiciones, que la relativa inteligencia. (…) Es difícil decidir cuál de las dos características, inteligencia versus estupidez o cerebro grande y complejo versus pequeño y simple, tiene, a la larga, un mayor valor de supervivencia”. Ello dependerá de los posibles cambios que ocurran en el medio ambiente.
La tortuga, por ejemplo, ha sobrevivido como “animal estúpido” más de doscientos millones de años. La especie humana siquiera tiene un atisbo, con sólo un millón de años de existencia.
El cambio climático (provocado por la emisión de gases y la destrucción del medio ambiente realizada por el ser humano) hace cuestionar la “superior inteligencia” humana.